17 de febrero de 2010

neruda

Muere lentamente quién se transforma en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismo trayectos,
quién no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo
y no le habla a quién no conoce.
Muere lentamente quién hace de la televisión su gurú.
Muere lentamente quién evita una pasión.
Muere lentamente quién no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,
quién no se permite por lo menos una vez en la vida huir de los consejos sensatos.
Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en si mismo.
Muere lentamente quién destruye su amor propio, quién no se deja ayudar.
Muere lentamente quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.
Muere lentamente quien abandona un proyecto antes de iniciarlo.
Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar