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13 de noviembre de 2008

Caminante

La Perfección no existe.
¿Cómo lograr que un ser comprenda eso?
Bueno, de hecho, no puede.
Busca tanto la perfección, que se olvida de buscar su felicidad,
la cual tal vez se encuentre delante de él, mas no puede (o tal vez no quiere) verla.
No. Un hombre no puede ser solo feliz. No. ¡Tiene que ser completa y perfectamente feliz!
¡Maldita afición del hombre de ser perfecto, de tener cosas perfectas, de tener una pareja perfecta!¡Qué tonto ha de ser!
'No hay cosa más perfecta que la imperfección'- te digo- 'Lo perfecto de la imperfección, es que siempre va a ser perfectamente imperfecta'
'¡No!- me dices- 'La imperfección es imperfecta. Yo quiero tener un trabajo perfecto, un amor perfecto, una vida perfecta'
¡¿No puede ser más egoísta?!
'No vas a poder dar vuelta atrás si seguís buscando lo perfecto, pues, ¡tal cosa no existe!'- te digo.
¡Su ego lo ha arruinado todo!
Su imperfección se hace -aún- más visible.
Su percepción cambia. Se cega...
Y tal vez, con el tiempo, se de cuenta; y piense que lo mejor es ser sencilla y claramente feliz.
Pero, acá es cuando digo 'te lo dije, te advertí', pues -ahora- ya es demasiado tarde.
No te preocupaste antes, no vas a conseguir ya nada.

23 de septiembre de 2008

Ser, o no ser...

Pero...¿qué es ser, mi querido Hamlet?

12 de julio de 2008

Sería una pena.

El sol y la luna, se fundieron sin miedo en tus ojos. Perderse en ellos es realmente fácil, la mujer da fe de ello; le sucede a menudo. Hay veces en las cuales la encuentras; mas ella, cobarde, se escapa.
Al llegar a la salida de aquel hermoso laberinto, situado en tus ojos, se da vuelta para adentrarse cada vez de manera más intensa, y progresivamente, le resulta más difícil encontrar la salida de ese sitio. Sin embargo la cuestión aquí es la siguiente: ¿Quiere ella salir de allí?
-¡Claro que no!- contesta ella muy ingenuamente.
No sabe donde se ha metido. Ella, ilusa, no puede -ni quiere-, ni podrá -ni querrá- salir de aquellos ojos. Aunque eso le cueste infinitas cantidades de naturales bolas de cristal.

Pero a veces, hasta el más idiota,
merece un poco de amor.
Y si es el tuyo, mejor,
porque el tuyo es el mejor.

8 de julio de 2008

Cuestión de actitud

Aguanta un poco, nena. Ya llegará.
Es solo cuestión de suerte, de esperanza, de paciencia.
El ya llegará. Espéralo con tus pendientes de amor, aquellos que él te regalara tiempo atrás. Espéralo con tu cariño, guardado solo para él. Espéralo con aquella lujuria que tan solo aquel hombre es capaz de despertar en tí. Espéralo con aquella dosis de sensualidad que solo usas en sus encuentros clandestins.
Espéralo, él ya llegará.

Es sólo una cuestión de actitud
reírse del fracaso y del oro.
Es sólo una cuestión de actitud
no tener nada, y tenerlo todo.

6 de julio de 2008

Balada para un loco

Soledad. Nuevamente esa abstracción pasa a ser tu única amistad.
Mientras aquellos están disfrutando sus noches con sus compañeros, una vez más, sola te encuentras.
Y ya no sabes qué hacer para dejar de sentirte tan desecha. Y ya no sabes qué hacer para ser "algo". Y ya no sabes qué hacer, para sentirte alguien.
Piensas una vez más en él, y te lo figuras con ella, aunque bien sábes que nada pasará entre ambos.
Y te reís, pero solo vos te ves.
¿No te das cuenta, acaso, de qué él no es para tí? ¡No te encuentras a su altura!.
Deja de hacerte ilusiones, niña estúpida.
Ilusa, ilusa. Sola, ilusa, tonta. ¡Pobre de tí!
¿Qué será de tu vida?¿Conocerás al amor acaso alguna vez?
¿Podrá alguien llegar a amarte?
Te ríes nuevamente, pero esta vez, con gran amargura.
Piensas qué será de tu futuro. Piensas si alguna vez podrás tener chance de amarlo, y de qué él te ame (a pesar de que esto último, sea demasiado imposible, ámas vivir en fantasías).
Y te envuelves en esa ilusión que ya bien conoces, que esperas con ansías, adoras ese momento de ensueño.
Piensas nuevamente en él (aunque jamás dejaste de hacerlo).
Vuelves a soñar con él, vuelves a creer en algo. Mas, no logras aferrarte a nada.
¡Deja ya de soñar!¡Trasládate de una buena vez a la realidad!
Te prometes que dejarás de obsesionarte con aquel que hace que pierdas tu cabeza. Lo juras, para luego darte cuenta de que eres una ilusa (una vez más), que jamás dejarás de hacerlo.
¡Deja de vivir en la fantasía! Nada pasará con él, más que sufrir, y sufrir, y sufrir.

*Loco, loco, loco, como un acróbata demente saltaré
sobre el abismo de tu escote hasta sentir que
enloquecí tu corazón de libertad, ya vas a ver.*

30 de junio de 2008

Expulsada del Paraíso.

Deseo. Maldito deseo. Maldito deseo de tenerte, de poseerte. De amarte, y de que me ames. De que me dejes quererte. De fundir nuestros sentidos. De ser uno solo.
Deseo. Desear. ¿Quién sabrá de desear, más que yo? ¿Quién sabrá lo que deseo de vos, más que yo?

Amor. Aquella endemoniada y apasionada enfermedad. Solo a un loco se le ocurre algo así, solo a un loco... De locos. Para locos.
Pero.... ¿acaso no van amor y locura tomados de la mano?

Lujuria. Divino pecado.

Deseo. Amor. Pasión. Locura. Lujuria.

Pecados, pecados. Todos pecados, y más pecados.