15 de enero de 2011

in her life

Esa caja era su vida. Aquella pequeña cajita de madera era toda su vida. Ahí guardaba esmeradamente todos sus recuerdos, sus anécdotas, siempre felices. Ella tenía, quien puede llegar a decir, una vida perfecta.
Esa cajita protegía sus luces, sus colores, sus sentimientos, sus crayones, sus palabras, hasta sus silencios protegía.

Cuando llegó él, ella no tenía nada que ofrecerle. Excepto, aquella caja que contenía a su vida (curioso es, que no sea la vida quien contiene la caja). Se la entregó empaquetada muy entusiastamente. Papel afiche violeta, y un moño de papel crepe de color verde manzana (le encantaba esa combinación).

Pero él, hm, él aquella caja rompió, dejando que sus vivencias, sus risas, sus momentos, sus colores se desvanezcan. Como humo se desvanecieron. Puf. Como humo.
Y ahora, ¿quién sería capaz de hacerle entender que debe volver a armar esa cajita?

6 de enero de 2011

simple kind of life

Él tenía una rutina para su vida: se levantaba, desayunaba, se bañaba, salía a trabajar, volvía, se tomaba un café escuchando algún cd de jazz de alguna banda desconocida que él se empeñaba en descubrir, veía dr house, cenaba y se acostaba; y al día siguiente todo de vuelta. Vivía básicamente como las otras seis mil millones de personas.

Pero aquella mañana, todo cambió. Aquella dominguera mañana de agosto, conoció a la seis mil millones uno, y ya todo dejó de ser habitual. Porque claro, ahora eran dos.

28 de diciembre de 2010

y si acaso no brillara el sol

Camina y para; camina y para
Bueno, no puede andar seguido, no la presiones.
¿No ves que va y para, va y para?
Tiene que enfrentarse a cada obstáculo que se le presente. Te juro que eso es re difícil, lo de solucionar las trabas. Detenerte, pensar, probablemente lastimarte, avanzar. No, te prometo que no es nada fácil. Pero algo bueno sacás de esto: te forma, te moldea, te hace persona.
Camina y para; camina y para.
Pobre la chica que camina y para.

21 de diciembre de 2010

no worries

¿qué me importa a mí lo que piensen los demás?

¿qué me importa lo que vos digas, o lo que vos sientas?
¿qué me importa que escuches morrisey, o que laves tu ropa con ariel?
¿qué me importa que hagas tu cama una vez al mes, o que te vistas bien?

¿qué me importa que mientras te sueñe, vos estés con otra?
¿qué me importa que cuando despierto deseandote a mi lado, vos estés observando el amanecer desde algún otro tejado?

¡¿qué me importa?!

29 de noviembre de 2010

Eleanor Rigby

En sus caras podés notar la desilusión. La Gente Que No Se Anima.
Nadie les advirtió, nadie les comentó, nadie los guió. Nadie les dijo que en la vida se tienen que hacer cosas.
No sabían que se tenían que animar, la Gente Que No Se Anima.
La noche llega para ellos.
Duermen con sus caras largas, llenas de rencor y decepción.
¡Qué garrón ser parte de la Gente Que No Se Anima! Estar destinado a la depresión, a no animarse, y por lo tanto nunca hacer nada
¡Qué aburrida la Gente Que No Se Anima!
Duermen y despiertan solo para vivir sin animarse.

19 de noviembre de 2010

bossa people 2

lucas se imaginaba un futuro mejor, tal vez casado y con hijos, trabajando en un gran buffet de abogados, siendo alguien importante, lo opuesto de lo que era ahora.

lo que no entendía, era que para martina, él era todo su universo.

14 de noviembre de 2010

bosa people

'ya van a ver, no podrán conmigo. soy demasiado fuerte' decía ella mientras agarraba el filo.

lentamente unos hilos escarlatas comenzaron a caer de cada una de sus muñecas, haciéndola soñar con algo mejor.

8 de noviembre de 2010

les jours tristes

En vez de correrlo, solo se quedó allí, inmuta, solitaria, viéndolo partir.
claro, porque, ¿qué podría haber hecho? ¿gritarle? ¿correrlo? ¿amarlo?
¡no! loquísimas ideas, ¡no divagues por favor! ¿Cómo habría de pensar en otra persona que no fuera ella?
por su mente comenzó a correr una cadena de recuerdos. ellos en una fiesta. ellos en un bar. ellos en thames y castillo. ellos en un departamento en villa crespo. ellos en una cama. ellos.
manos, suspiros, gemidos. también silencios, ellos.
en un momento, su cuerpo no le respondía, y en el siguiente, sus piernas comenzaron a correr. gritaba su nombre, clamándolo, llorando. pero ya era tarde, él ya se había ido.
¡ay, qué tonta que puede ser una a veces! tonta, porque tu idiota orgullo no te dejó pedirle, suplicarle, que se quedase con vos, que lo necesitás. no te dejó decirle que tal vez (ni siquiera te pido que seas concreta) sí, tal vez lo amés.
que por casualidad, tal vez te llegaron todas esas cosas maravillosas que te dijo una vez, y vos, idiota y orgullosa, preferiste ignorar a surrendir.

y sin más, se dejó caer. podría emitir viejos recuerdos, pero jamás crear nuevos. y se arrepinitó de haber sido tan tonta, tan torpe al dejarlo partir, de no reaccionar, de no decirle la verdad, de no serle honesta y decirle aquello que te juraste nunca decir.

te amo.